sábado, 15 de agosto de 2009

MARI CAOS






Soy aprendiz de mucho y maestra de nada, aunqe hay algo en lo que estoy tan especializada que posiblemente roce ya la maestría: PERDER COSAS.

No tengo la menor idea de como lo hago, pero lo pierdo todo.
Pierdo los papeles, y no lo digo en el sentido metafórico de la frase, sino en el mas literal.
Pierdo una citación judicial, pierdo el D.N.I, un kilo de fotocopias de mi currículum, las recetas del médico en el corto espacio que separa su consulta de la farmacia. Pierdo las llaves, los mecheros, los tickets que son imprescindibles para hacer un cambio. La agenda de teléfonos, a continuación el móvil, lo que me deja incomunicada con la mitad de mi mundo, la tarjeta de identificación para entrar en mi trabajo...

Hace unos años perdí el bolso entero.¿Para que ir perdiendo poco a poco?. Lo había estrenado ese día y me costó un pastizal. Iba en un taxi con mis hijos, entonces pequeños; saqué a la niña, después al niño y el bolso me lo olvidé en el asiento trasero.
Dentro estaba el billetero cargado de tarjetas, carnet de identidad, fotografías irrecuperables y las llaves de casa, amén de otras menudencias. Nunca mas supe de él así que llamé al cerrajero, un tipo encantador a la par que guapísimo. Procuremos ver que aún los momentos peores tienen su parte buena.

Diréis que es cosa de la edad: pués no; hace una pila de años perdí dos billeteros en la misma semana. Me los devolvió el cartero. Reinaba por aquel entonces la bonita costumbre de saquear los monederos del vil metal y depositar cuidadosamente el resto en un buzón de correos. La segunda vez me dijo el cartero: "¿no he venido yo a esto mismo hace cuatro días?", con un acento como de "la guerra que me das". Me vi obligada a negarlo todo.

No es que sea desordenada -que no lo soy- sino que pongo tanto empeño en no perder las cosas, las guardo tan bien, que no vuelvo a encontrarlas jamás (excepto los billeteros, claro).

Pero lo peor no es eso: TAMBIÉN ME PIERDO YO.
Perdí una convocatoria al examen de conducir por lo mismo. El examinador me indicó que me dirigiera hacia Burgos; mi subsconSciente, que siempre tira al mar, puso rumbo a La Coruña. Resultado: "Aparque usted en el primer sitio que vea libre, señorita", siempre amablemente. ¿Pero por qué?, ¿es más fácil conducir hacia Coruña que hacia
Burgos?. No se...Me pierdo hasta por casa.

Y es que tengo el don de la desorientación. Si me preguntas como llegar a cualquier lugar, ve exactamente en el sentido contrario al que yo te indique. Será la forma de no perderte.

No hay solución, tendré que aceptarme con todas mis limitaciones.













12 comentarios:

Carmen dijo...

Que faena chiquilla. Al menos no pierdes la razón,niel sentido del humor, ni la capacidad para escribir así de bien.

un beso.

Alejandro dijo...

Hola¡

Acabo de recibir tu correo, y como no te vengo a visitar

Eso de perderse cielo es muy habitual, cada dia mas, y cada dia leo mas entradas en blogs de personas que se buscan, asi pués estate muy tranquilita que es normal en estos tiempos que corren de stress y de prisas

Ahora ya me tienes localizado y yo a ti

Un beso muy grande y suerte en tu busqueda, suele ser muy bonito perderse porque al buscarse se encuentran cositas que una no sabe que tiene , suelen ser buenas , hazme caso

Alex

Gustavo dijo...

Lo bueno de perder las cosas materiales es que nos permite ocuparnos más de nosotros mismos...Estamos tan ocupados de tantas porquerías “necesarias” que vivimos la vida como si fuéramos zombis, con el corazón palpitando soledades, el amor colgado en una rama muy alta de un árbol muy antiguo, el alma como una colcha de retazos. Necesitamos dejar a la vera del camino nuestro apego a lo material, a los encadenamientos o condicionamientos sociales y recuperar nuestro protagonismo como seres humanos. Pienso, estimada Abril, que tú, en el fondo, eres una rebelde, te sacudes de tantos fardos innecesarios y te buscas a ti misma, buscas la esencia humana que te mueve, que te hace sentir, que te hace abrazar, dar un beso, amar hasta que todo es luz...En fin, me parece que no deseas, sin darte cuenta, cargar con tanta “basura” y quieres ser libre como el viento, libre y distinta como Juan Salvador Gaviota, ser poema a la hora del amor y beso tibio después del amor. Ah, estar enamorado no es una fatalidad, es una borrachera hermosa que vale la pena sentirla, experimentarla, vivirla.
Tus labios que veo en la foto parece que los he sentido en mis mejillas en algún momento de mi vida y ese color de piel creo que ya me cautivó alguna vez para siempre.

Gustavo Figueroa Velásquez
Gävle, Suecia.

LaMar dijo...

Tranquila Abril, por lo menos encuentras el ordenador y recuerdas como escribir muy pero que muy bien, algo de lo que no beneficiamos los que te seguimos, que lo hacemos para que no te pierdas y te perdamos. Para tu consuelo un tío de mi marido paro ha echar gasolina, pago y se fue. Cuando llego a casa se dio cuenta de que se había dejado a su mujer en la gasolinera ¡y no lo hizo aposta! Real como la vida misma.
Un abrazo enorme.

ABRIL dijo...

gracias Carmen. Espero no perder eso y por suepuesto no perder tampoco el contacto contigo.
Un besazo.

ABRIL dijo...

Alex me está pasando eso, ¿ves? ahora te he encontrado a tí y me alegra enormemente. No pienso perderte.
Un cálido abrazo.

ABRIL dijo...

Gustavo, realmente estoy experimentando un cambio que me está gustando mucho, me está haciendo más feliz. Ya se que lo único importante en la vida son las personas, lo demás no vale nada. Antes no lo sabia y posiblemente me estoy deshaciendo del lastre que arrastraba.
Mil gracias y mil besos.

ABRIL dijo...

Jajaja. Buenísimo LaMar. ¿No sería el subsconsciente?.
A ti no quiero perderte y no voy a hacerlo, seguro.
Muchas gracias por tu comentario y todo mi cariño.

Prometeo dijo...

Ya somos dos despistados. Efectivamente uno tiene que aceptarse tal cual es. Es mejor no perder tiempo lamentándose. Luego sí hay solución: aceptarte con tus limitaciones.

Besos.

ABRIL dijo...

Me acepto, me caigo bien e incluso me quiero.
Un beso grande.

Bitácora del Gran Lobo Gris dijo...

Lo bueno que tiene perderse,es que podemos encontrarnos por sorpresa...

Aullidos afectivos.

y el mes no tuvo que aguardar su llegada, simplemente apareció de pronto.

ABRIL dijo...

Lobo Gris, he llegado a la conclusión de que me encanta perderme.

Aullaré para no dejar de sorprenderme nunca.

Besos.